¿Cómo se contagia la hepatitis A?
Las personas con la infección pueden transmitir el virus aproximadamente durante las dos semanas anteriores a que aparezcan los síntomas y durante los siete días posteriores. Pero, atención: también los enfermos que presentan pocos síntomas o incluso ninguno, como los lactantes y niños pequeños, pueden transmitirlo.
La forma más común de contagio en los países con condiciones sanitarias precarias es la transmisión por agua o alimentos contaminados.
Por otra parte, dado que el virus que produce la hepatitis A está presente en las heces, las condiciones higiénicas deficientes contribuyen a la contaminación fecal-oral entre personas; es decir, la que tiene lugar cuando alguien se toca la boca tras estar en contacto con las heces de una persona que padece la enfermedad o toca con la boca un objeto contaminado, como un juguete o un cubierto. Es decir, podemos contagiarnos si cambiamos los pañales de un niño con hepatitis A y luego no nos lavamos bien las manos o si quien sufre la infección no toma esta medida de higiene después de ir al baño.
Por su parte, en los países desarrollados, donde las medidas de higiene están más extendidas, la vía más habitual de contagio de la enfermedad se da en grupos de alto riesgo (como consumidores de drogas), por contacto sexual con personas infectadas o en los viajeros a zonas en las que la enfermedad es endémica.
Además, también se producen brotes ocasionales causados por ingestión de alimentos contaminados, como el consumo de marisco crudo -almejas, ostras…- que haya crecido en aguas infectadas por el virus o el contacto en grupos cerrados a partir de personas asintomáticas como son los niños menores de dos años que van a las guarderías, ya que éstos generalmente no presentan ningún síntoma y en estos casos la mayoría de los contagios ocurre en contactos estrechos y familiares.
La buena noticia es que, como esta enfermedad no se vuelve crónica -al contrario de lo que sucede con la hepatitis B y C-, no se han identificado portadores crónicos del virus. Por otra parte, la persona con hepatitis A no puede contagiar la enfermedad desde que aparece uno de sus síntomas más característicos, la ictericia (la coloración amarillenta de la piel y la parte blanca del ojo); y tampoco este virus se transmite por la lactancia materna.

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